BIG DATA Y SUS DESAFÍOS

“Los avances tecnológicos se han acelerado notablemente, que nuestra calidad y forma de vida se ha visto afectada”.

 Gastón M. M. Argeri

Ya en el 2019 pocas son las personas que nunca oyeron hablar alguna vez de la Big Data, palabra más que utilizada en las esferas de la innovación y la tecnología. En síntesis, nos referimos a este término para explicar al conjunto de datos, cuyo tamaño, velocidad y complejidad abarcan volúmenes casi indescriptibles a la hora de dimensionarlos tangiblemente; los datos pasaron a ser una fuente de poder.

La tecnología se ha convertido cada día más intuitiva, la actualización o formación de la comunidad para adoptar estas invaluables herramientas ha llevado a un uso y consumo permanente de ella, interactuando y conociendo cada vez más sobre el manejo de estos avances y tendencias.

Desde que los datos pasaron de ser captados y contabilizados por el ser humano a ser recolectados por las máquinas, el crecimiento fue exponencial. Las aplicaciones que dicen ser gratuitas, empujaron este crecimiento gracias a contar con más de 5 millones de apps que se encuentran disponibles para bajar solo en la Play Store de Google.

Los humanos vamos dejando “huellas digitales” de nuestros hábitos y costumbres. Desde cuántas horas dormimos y a qué hora nos levantamos con la aplicación de la alarma de nuestros celulares, hasta pasando por gustos y qué miramos en nuestro tiempo de ocio, y todo esto a través de los artefactos más comunes: nuestros teléfonos celulares, computadoras, televisores, y aunque no lo creas mediante tu aspiradora robot. Es tal la cantidad de datos que se generan por segundo que en tan solo un año y medio, se genera más información que el conjunto de datos recolectados en toda la historia de la humanidad.

¿Quiénes se benefician? Las empresas que cuentan con grandes cantidades de datos, se ven beneficiadas ante la búsqueda de tendencias dentro de los datos, permitiendoles moverse rápidamente, sin problema alguno y de manera eficiente; a su vez les permite adelantarse y eliminar problemáticas, pudiendo mantener sus beneficios y/o trayectoria.

Ahora, toda esta información tiene un valor muy alto. Las empresas que contienen este “nuevo oro”, se encuentran dentro de las empresas más grandes del mundo. Ya sea Google, Facebook o Amazon, entre otras, las industrias del conocimiento crecen día a día. Nadie está en contra del progreso de una empresa pero la gratuidad puede llegarse a prestar en malentendidos, si no somos conscientes de los datos que brindamos.

Los datos son personales de cada individuo, y como sujeto de derecho tiene que prestarse y existir un consentimiento expreso para brindarlos, más aun para su uso. En muchos casos, este acuerdo no se da y si se otorgara, se da de forma irregular, ¿cuántas veces leíste las condiciones y términos de una aplicación? ¿no aplicaste aceptar directamente?.

Hoy nos encontramos carentes de leyes que regulen de forma integral estas cuestiones, por lo que nos encontramos con la necesidad de regular en forma restrictiva el uso de los datos y garantizar que ninguna empresa que genere avances en la materia pueda avasallar la privacidad, intimidad y uso de datos en general de una persona.

Las/os ciudadanas/os digitales hemos aceptado implícitamente vender nuestra privacidad en un mano a mano por una presunta gratuidad en los servicios que prestan las redes sociales y cualquier apps. Es por esto que es importante regular el uso de la tecnología para que exista un control de los datos que usamos. Con esto garantizamos la protección de las personas, como también el uso propicio y seguro de toda la innovación y tecnología en general.

Hoy en día contamos con los avances en distintos ámbitos y espacios, estos cambios nos lleva a una inseguridad jurídica que realmente hay que proteger. El progreso se debe dar y alentamos a todo emprendedor que haga uso de la innovación para satisfacer necesidades de la comunidad, pero en este crecimiento virtuoso, también son necesarias reglas claras para velar por los derechos de los usuarios.

La privacidad, intimidad, entre otros, son derechos de suma importancia que tenemos como personas, y es necesario reafirmar, mediante la imposición de normas y demás mecanismos, el uso responsable de nuestros datos para poder seguir gozando de estos derechos.

Finalizando esta nueva columna, me parece importantísimo citar una frase de Johanna Caterina, Faliero, quien sostiene que “La tutela de los datos personales, no solo como un desprendimiento de un derecho personalísimo del individuo, sino también como una manifestación y extensión de la soberanía nacional, se sitúa como una de las preocupaciones cardinales en las agendas gubernamentales de los estados”.

Un tema que continuará….