ESTAFAS BANCARIAS

“La prevención y uso responsable de la tecnología sin estigmatizar la digitalización bancaria”

Gastón M. M. Argeri

En los últimos años, junto con el avance de las nuevas tecnológicas y el aumento de las transacciones electrónicas, el número de estafas bancarias ha crecido exponencialmente en nuestro país, como, por ejemplo, los engaños a través de la billetera electrónica “debin”, acceso ilegal o robo de datos de tarjetas de crédito y de claves de acceso a homebaking, entre tantos otros, que finalizan con la sustracción de dinero de dichas cuentas bancarias o pedidos de préstamos no solicitados por el usuario/consumidor.

Esto se vio acentuado aun mas en plena pandemia, la restricción de circulación y la prevención necesaria para paliar el avance de la virus, hizo que debamos concurrir lo menos posible a las entidades bancarias y comercios, y apelar a realizar las transacciones entre particulares de manera remota, los cobros y pagos se hicieron de manera digital, los tramites bancarios debieron hacerse todos por Homebaking y mediante las páginas web de los bancos y hasta las compras debieron comenzarse a realizar también de manera virtual (lo que implica suministrar datos de nuestra propia tarjeta de débito o crédito entre otros).

Según datos suministrados por la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), las denuncias por estafas bancarias aumentaron un 3000% durante el año 2020.

Es por ello que resulta de vital importancia abordar la cuestión desde una órbita interdisciplinaria, en la que mediante la intervención de distintas ciencias como lo son el derecho, la informática, la sociología, la criminología, la gerontología y los distintos actores de la sociedad, como las instituciones públicas o privadas y sobre todo el sector empresarial, trabajen en conjunto propendiendo a proporcionar a la comunidad información útil y de fácil comprensión, con el objetivo de prevenir este tipo de delitos y evitar los engaños más comunes, protegiendo sobre todo a los sujetos más vulnerables como lo son las personas mayores de edad, que por desconocer del asunto resultan víctimas de este tipo de fraudes.

Todo esto debe ser realizado sin perder de vista los incontables beneficios que trae el uso de lo digital/virtualidad, no se debe tampoco llevar al extremo de trasmitir miedo a la sociedad sobre todo a los adultos mayores, que con su uso se ven beneficiados en múltiples aspectos (descuentos de las entidades, devoluciones de IVA, no trasladarse hasta las entidades bancarias para el cobro de sus jubilaciones/pensiones) porque podría ser contraproducente e ir en contra del avance de la tecnología que es inevitable.

Para ello creemos que es necesario crear un cambio de paradigma, una re educación en las formas de actuar y vincularse, y concientizar su utilización responsable que mejore en todos los aspectos a la sociedad, desde ya, con todos los recaudos y cuidados necesarios para no caer en estafas.

Al hablar de estafas bancarias, ineludiblemente debemos remitirnos al concepto de “ciberseguridad”, que se define por los autores como seguridad de tecnología de la información o seguridad, y es la práctica de defender de ataques maliciosos a los ordenadores, servidores, dispositivos móviles, los sistemas electrónicos, las redes y los datos.

El concepto se aplica en diferentes contextos como protección o seguridad: en redes, en las aplicaciones, en la información, en la seguridad operativa, en la recuperación frente a ataques y la continuidad del negocio y finalmente en la capacitación del usuario.

Los servicios financieros a través de medios digitales continúan en expansión, demandando nuevas tecnologías y una creciente interconexión entre quienes participan de mismo, es por ello que preservar la seguridad de la información previene y detecta los riesgos y amenazas que generan o aprovechan vulnerabilidades del sistema, con el objetivo de garantizar la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de la información.

Luego de esta breve reseña del concepto “estafa bancaria”, es importante destacar mininamente y de la manera más sencilla posible, para la comprensión de todos los lectores, algunos recaudos, para de esa manera ir poco a poco concientizando a la sociedad sobre el uso responsable y con prevención de la tecnología:

Antes de realizar cualquier actividad dentro de los dispositivos/aparatos tecnológicos (ya sean Celulares, Tablet, Computadoras, etc), en la que se vaya a realizar algún tipo de actividad bancaria o comercial tener en cuenta lo siguiente:

  • Activar la autenticidad de dos factores en las cuentas de redes sociales y plataformas digitales que utilices comúnmente.
  • No ingresar datos personales en sitios por medio de enlaces que llegar por correo electrónico, podrían ser fraudulentos.
  • Usar contraseñas fuertes, utilizando mayúsculas, minúsculas y números. Tienen que ser fáciles de recordar, pero difíciles de adivinar para otras personas, evitar usar la misma clave en distintas aplicaciones.
  • Verificar que los sitios remitentes de los mails sean legitimo y asegurarte que siempre te encontras en la página web oficial de la entidad antes de ingresar información de inicio de sesión.
  • No usar equipos públicos o de terceras personas, asimismo como evitar las redes de Wi-Fi públicas para acceder a las aplicaciones o cuentas personales.

A modo de síntesis, es importante tener en cuenta que cuando nos acercamos a la tecnología debemos ser conscientes de los riesgos que conlleva el uso irresponsable, a veces por exceso de confianza y otras veces por siempre desconocimiento, lo cual nos puede generar graves inconvenientes, tenemos que comprender cabalmente el valor que tiene nuestra información personal (qué es confidencial, qué se puede compartir, etc.).

La Argentina es uno de los países de la región con el menor nivel de bancarización y esto debe remediarse, porque la bancarización se relaciona con la inclusión financiera, concepto trascendental en estos tiempos de crisis, de esta manera se le facilita el acceso a aquellas personas que no están dentro del sistema con una amplia gama de productos (ahorro, crédito, pagos, transferencias) que ayudan a brindar mayores oportunidades a aquellas personas en desventaja, disminuyendo las barreras tanto económicas como socio culturas.

Por eso, si somos conscientes del uso que hacemos y desde quienes nos brindan las plataformas digitales, toman todos los recaudos para disminuir al máximo los ataques y/ vulneración de nuestros datos personales, vamos a lograr hacer un uso responsable e inclusivo de las tecnologías pero sin tener temor y estigmatizarla.