LOS DESAFÍOS SE ABORDAN EN EQUIPO Y ESCUCHANDO
Ya pasaron las PASO en Tandil y en el resto del país y estoy seguro que a más de uno le sorprendió lo acontecido. Todas las encuestas fallaron “asombrosamente” y se dieron resultados que pusieron en jaque a todo un sistema político no tan solo a nivel local, sino también a nivel provincial y nacional.
Me pregunto en voz alta y deseando que ustedes me puedan dar su opinión: ¿Existe la autocrítica de las gestiones que se llevan adelante? ¿podemos ver más allá de nosotros mismos?, todo esto sin importar quien esté gobernando. No tengo una respuesta concreta y formada, a fin de no generalizar, como tampoco creo que exista un único ítem que pueda definir la complejidad de la desconfianza. No obstante pienso en el Palacio de Versalles y su Corte de Nobles que vivieron en una realidad diferente mientras el pueblo pasaba complejidades en la Francia prerevolucionaria.
Este síntoma de Versalles se da en NO ESCUCHAR. En perder en base al poder que obnubila, la opinión del vecino de a pié. Los slogans que hablaban de integrar al ciudadano quedaron en una mera alegoría. Hoy se ha roto el contrato implícito entre gobernantes y gobernados, y se requiere una reformulación para evitar caer en la soberbia e imposibilidad de no ver lo que sucede.
Desde mi profesión y pasando por cada institución y organización siempre considere el firme ideal de armar equipos. Creo mucho en ellos, porque integran visiones distintas, siempre y cuando uno lo permita y sepa trabajar con esas diferencias, a las voces que confluyen en sus ideas que intentan superar los desafíos pautados.
Escuchar necesariamente es un trabajo de por lo menos dos personas – emisor y receptor – y solo es el comienzo de un camino. Escuchar necesariamente tiene que traer aparejado un compromiso con lo recibido, con acciones claras que tiendan a solucionar el dilema planteado; esto significa, que con solo escuchar no alcanzaría, más aun, debería tenerse que saber que hacer con lo recepcionado.
Creo que en muchos casos los políticos y funcionarios no han comprendido esto. Los desafíos se encaran, hacen y resuelven juntos, en equipo, con responsabilidad y ante todo, con el inmenso honor que tiene la palabra empeñada, permitiendo generar todo esto confianza en la ciudadanía.
